Obsesión “Syberiana”

Llevo un tiempo jugando solo con la PlayStation 4 aunque dispongo de material en otros sistemas pero, ahora mismo, no es algo con lo que me apetece ponerme. No obstante, como tampoco tengo muchos juegos, el tiempo lo paso rejugando y exprimiendo lo que poseo, y ello incluye la obtención de trofeos. Son varios los que he logrado completar en este sentido y el último de ellos, “Syberia 3”, ha dejado una honda huella a tenor de lo que estoy experimentando últimamente. Muchos lo llamarán obsesión y es posible que tengan razón, ya que no es algo normal lo que me está sucediendo con este juego, más si tenemos en cuenta que no es una novedad para mí porque ya lo había jugado y completado meses antes y creo recordar que por entonces no viví nada de esto que voy a contaros…

“Syberia 3” me parece, a pesar de los problemas que presenta en su manejo y a nivel gráfico en ciertos momentos, un muy buen juego. Kate Walker, la protagonista, es un personaje con el que personalmente me siento muy identificado. Tanto que, cuando llegó la escena final, he de decirlo así, se me cayó el alma a los pies. No voy a relatar qué sucede (el que lo quiera ver que busque vídeos o que juegue al juego y se lo pase) pero no me esperaba para nada lo que vi y fue un auténtico “shock” hasta tal punto que durante un tiempo pensé incluso olvidarlo y deshacerme del juego pero soy muy fan de esta saga y logré superar ese sentimiento negativo recordando todo lo bueno que tiene, que no es poco.

Volví a jugarlo pero no pude o supe sacarle todo el jugo (los trofeos), cosa que sí he conseguido ahora, pero ello también me ha hecho pensar mucho, tal vez demasiado, sobre ese final y lo que podría haber sido o, mejor dicho, lo que a mí me habría gustado que fuera. En consecuencia, y no os estoy mintiendo, llevo varias noches soñando con ello. Pero no solo con una escena alternativa para el cierre de esta entrega sino con otras que bien podrían servir de inicio a una hipotética cuarta parte que, ciertamente y por muchas ganas que pueda tener, dudo que llegue a ver la luz. Me parece curioso e inquietante al mismo tiempo lo que me está pasando porque, si bien no es la primera vez que experimento una cosa así con un juego (ni creo que sea la última), tampoco es algo que ocurra a menudo y me demuestra lo mucho que a veces nos podemos implicar con aquello que, de alguna forma, nos tiene atrapados…

Incluso no hace mucho escribí un tuit a Microïds, la compañía responsable de la saga, para preguntarles por dicha posible nueva entrega pero, como ya os podéis imaginar, su respuesta fue bastante ambigua. Después de todo, tampoco soy nadie especial a quien se le deba revelar una información de ese calibre, por lo que fue algo ingenuo por mi parte esperar otra cosa. Pero ahora estoy pensando, aunque no sé si finalmente lo haré, en escribirles de nuevo exponiendo las ideas que se me han ocurrido para el inicio de un futuro “Syberia 4” que sé que no pocos querrían ver y jugar aunque, como en el caso anterior, dudo mucho que sirviera de algo.

Sea como fuere, creo que mi idilio con esta saga continuará vivo por mucho tiempo, y prueba de ello es todo lo que estoy viviendo últimamente. No sé si Benoit Sokal, su creador, habrá decidido dar carpetazo a la historia y olvidarse de ella para siempre o si, por contra, tiene planes de retomarla en un futuro. En lo que a mí se refiere no pierdo la esperanza de lo segundo pues el paso del tiempo me ha enseñado que puede volver a suceder. ¿O acaso imaginábamos hace más de una década que esta tercera parte de la que he estado hablando, y que tanto parece estar obsesionándome ahora, se iba a hacer realidad?

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