Benditas “demos”

Hace poco saltó la noticia de que el juego “Fist of the North Star: Lost Paradise” de PlayStation 4 contaría con una “demo” que ya se encuentra disponible desde ayer. Yo la descargué y pude probarla aunque no profundicé lo suficiente como para efectuar un juicio de valor firme pero lo poco que vi puedo decir que está bastante bien a nivel técnico y se maneja también sin ningún problema. Hubo algún aspecto que no me agradó mucho pero como digo tampoco es cuestión de hacer ahora un análisis del juego en sí o de la propia “demo” porque no es ese el objetivo de este artículo…

Lo que quiero comentar, y que ha sido motivo de debate en más de una ocasión es la conveniencia de la existencia de las “demos” y las “betas” que, en la práctica, vienen a ser lo mismo, para que con su uso sea posible hacerse una idea previa de cómo es ese juego en el que tenemos pensado invertir nuestro dinero.

En mi caso, y tras probar la ya mencionada “demo”, tengo claro que se trata a priori de un buen juego, si bien no lo compraré, al menos de momento, porque aunque su anuncio fue para mí una grata noticia, a la hora de ponerme a los mandos he sentido que carece de ese “algo” que busco siempre en un juego y que despierta en mí el deseo de comprarlo. Lamentablemente, este “Fist of the North Star” no lo tiene, a pesar de que será seguro un muy buen juego pero, como comprenderéis, no voy a adquirir algo que no me apetezca tener, por muy bueno que sea…

Volviendo al meollo del asunto, este hecho ha dejado patente la más que necesaria presencia de estas “versiones de prueba” que no todos los juegos tienen porque como yo hay millones de jugadores que a menudo, por no disponer de la posibilidad de probar con antelación ese juego en el que habían fijado su atención, se acaban encontrando después de comprarlo con la desagradable sorpresa de que no era lo que esperaban en uno o varios aspectos, o en su conjunto.

Por supuesto, las compañías son las que tienen la última palabra en esto y son las que deciden si lanzar una “demo” o “beta” previa para dejar que la gente pruebe su producto, y si no lo hacen es, pienso, por uno de estos dos motivos (o por ambos). En primer lugar por el tiempo que puede llevar su preparación, lo que conlleva su correspondiente gasto y en segundo, como bien opinan algunos, porque el juego en cuestión puede no ser todo lo bueno que se espera que sea y una prueba previa que lo dejara en evidencia perjudicaría sus ventas futuras.

Sin embargo no creo que esto último deba ser una razón de peso para no lanzar una “demo”, y la mejor prueba que se me ocurre de que poder probar los juegos con antelación puede ser positivo la tenemos en los juegos ” Xbox Live Arcade” de la Xbox 360 (desconozco si en PlayStation 3 pasaba igual, aunque me imagino que así sería). Seguro que todos recordáis que, a la hora de probar un juego “arcade”, este se descargaba entero pero luego se ejecutaba “capado” hasta que, una vez hubiéramos pagado lo que costaba, se desbloqueaba completo. Esto quizá ahora sea más complejo de hacer a causa del enorme tamaño de algunos títulos pero casos como el de “Yakuza 6”, cuya primera “demo” resultó ser el juego entero, demuestran que se puede hacer.

Habrá quienes argumenten que las “demos” o “betas” no son necesarias, que con toda la información que se da por la red y en las revistas en papel que todavía sobreviven al avance del mundo digital es más que suficiente pero jamás una foto, un vídeo o un análisis servirá para conocer las sensaciones que da el poder jugar por uno mismo y que son, en definitiva, lo que va a hacer que ese juego valga o no la pena para nosotros. Y puede que más pronto que tarde comencemos a echarlas de menos, puesto que cuando el juego en “la Nube” se acabe imponiendo ya no será posible probar ningún juego sin pagar previamente la cuota de suscripción al servicio que los preste, por muy económica que esta sea.

Quien sabe, tal vez incluso algún día se conviertan en un bien preciado por los coleccionistas. Yo todavía conservo muchas de la época en la que venían con las revistas, en especial de Dreamcast y la primera Xbox, y no pienso deshacerme de ellas nunca porque sé que, como el propio formato físico y todos los elementos asociados al mismo hasta hace unos pocos años, son una especie en vías de extinción…

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