Riesgo de saturación

Los videojuegos se han convertido ya en el ocio del presente y del futuro más inmediato, superando por mucho a grandes alternativas como el cine, la música y la TV. Es cierto que hacer uso de un medio no implica abandonar los demás pero no lo es menos que estos últimos ya no son los “reyes del hogar”, un título que guste o no ostenta con orgullo la industria más joven de cuantas he mencionado. Su éxito no ha pasado desapercibido para nadie y no son pocos los que desean subirse al carro de una forma u otra para coger su ración de este inmenso pastel pero la proliferación de nuevos servicios y las noticias que llegan últimamente me hacen pensar si no estamos ante la antesala de una saturación de la industria que podría poner en peligro todo lo conseguido en casi 50 años.

Lo que comenzó siendo un rumor se ha convertido, al parecer, en confirmación: Google presentará su nuevo hardware dedicado a videojuegos en la próxima GDC (Games Developer Conference) que tendrá lugar en San Francisco del 18 al 22 de marzo. Es por lo tanto la compañía americana la última en apostar firmemente por su propio ecosistema de juegos más allá de su plataforma para dispositivos móviles Android. Se suma así a Amazon, que está desarrollando su propio sistema de juegos en la “Nube” (por streaming) y a plataformas ya consolidadas como PS Now de Sony, Xbox Game Pass de Microsoft, Origin de EA, GOG (Good Old Games) de Bethesda o la todopoderosa Steam de Valve y su nuevo “enemigo”, la “Store” de Epic Games.

No pocos argumentarán que cuantas más opciones mejor para el usuario pero yo no estoy convencido de que eso sea cierto. La guerra ya no es cosa de dos como lo fuera antaño, en los tiempos de Sega y Nintendo. Ni siquiera lo es ya de tres si hacemos mención a las plataformas actuales (cuatro si contamos el PC). No, ahora el auge del mercado móvil y la cada vez mayor velocidad de la red hacen que poco a poco vaya siendo viable la opción de poder hacer funcionar diverso material desde casi cualquier dispositivo, aunque este no haya sido específicamente diseñado para ello. El abanico de posibilidades es mayor que nunca y eso obliga a tomar ciertas decisiones porque no sé vosotros pero supongo que la mayor parte de los usuarios no puede permitirse el lujo de abarcarlo todo, ya sea por falta de economía, ánimo o ambas cosas.

La historia nos enseña que no siempre la abundancia es buena. Ya en 1983 se produjo una crisis en el sector que casi acaba con él a raíz de la desmedida proliferación de juegos, muchos de dudosa calidad, que terminaron por cansar al usuario haciendo que este abandonase su afición por el mundillo y tan solo una década después, a mediados de los 90, vivimos con los 32 bits un “tsunami” de máquinas de las que solo dos, la PlayStation de Sony y la Saturn de Sega, sobrevivieron. Ahora somos testigos de un periodo de saturación, tanto de hardware como de software, que tiene visos de ir a más y pienso que más pronto que tarde, si la cosa no cambia, no tardaremos en advertir los primeros síntomas de agotamiento no solo de la industria sino de una buena parte de usuarios que terminará por abandonar un sistema que va mucho más deprisa de lo que se puede llevar.

No soy ningún “gurú” pero llevo en los videojuegos el tiempo suficiente como para haber vivido muchos de estos cambios. Sin embargo es ahora cuando, con cierta edad, puedo reflexionar sobre ello y sacar mis propias conclusiones, las cuales he plasmado en parte en este post. Imagino que no todos veréis el panorama con el mismo cristal pero no es mi intención hacer que nadie cambie de opinión sino solamente exponer una realidad y una visión de lo que, personalmente, creo que pasará en un futuro no muy lejano si se continúa con el ritmo actual. Consciente o inconscientemente, como usuarios en nuestras manos está el futuro de esta industria que tantas cosas buenas y malas nos lleva brindando desde hace décadas. Nuestra es la última palabra y seremos solo nosotros los únicos responsables de lo que suceda con el mundo de los videojuegos de aquí a unos pocos años…

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One comment

  1. Muy cierto el comentario recordando aquel tiempo en que ocurrió la saturación de consolas. Lo que ocurrió fue que en las prisas por ganarle al otro, la calidad disminuyó de manera drástica. Y en vez de mayor calidad, era mayor mercadotecnia y ofertas versus competidor. Por eso varias consolas pasaron sin pena ni gloria, y otras que no debían haber caído terminaron cayendo, por no saber como luchar contra esa marea.

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