Superman (recreativa)

Todo empezó con él. Superman fue el primer héroe de cómic con super poderes (de ahí el término “superhéroe”) y durante su vida ha pasado por todo tipo de aventuras llegando incluso a morir para, de alguna manera, renacer de nuevo en la forma de nuevos héroes. Pero bueno, de todo esto hay mucho escrito y yo tampoco soy un experto en la materia, por lo que me ceñiré a lo que conozco mejor, que son los videojuegos y, en concreto, el arcade protagonizado por este personaje que vio la luz en los salones recreativos allá por el año 1988 de la mano de la famosa Taito Corporation…

Siempre se ha dicho que Superman nunca ha tenido un buen videojuego, uno que de verdad captara la esencia del personaje. Eso podría estar a punto de cambiar si, como sugieren los rumores, la compañía que creó la venerada saga “Arkham” de Batman está trabajando en ello. Sin embargo, lo cierto es que hace más de treinta años ya se logró este objetivo, al menos en lo que se refiere a la faceta del héroe en acción pues “Superman” refleja, en mi opinión bastante bien para las limitaciones de la época, la fuerza sobrehumana y otros poderes conocidos del mismo. Así, durante las varias fases del juego veremos a Superman machacar a sus enemigos de múltiples formas, a pie o en el aire, además de enfrentarse a poderosos jefes de final de fase que pondrán las cosas bastante difíciles incluso para el “hombre de acero”.

Y es que este “Superman” es uno de los juegos más duros a los que me he enfrentado. Más incluso que algunos de los clásicos de Capcom o Konami. Nuestro protagonista, a pesar de ser quien es, se muestra bastante vulnerable a cualquier impacto, aunque proceda de un enemigo menor, por lo que la máxima es golpear antes de ser golpeado. Por desgracia eso se torna a menudo muy complicado, casi inevitable diría yo y en consecuencia, por muy buenos que seamos, acabaremos perdiendo una o más vidas. Por fortuna, y aunque Superman solo hay uno, el juego permite la cooperación entre dos jugadores, en los que el segundo llevará al mismo superhéroe pero con el uniforme y la capa de otros colores para poder diferenciarlo del original. Esto hará la tarea algo más fácil, pero no mucho…

Respecto al apartado sonoro no hay mucho que destacar salvo la conocida melodía que escuchamos en las películas protagonizadas por el malogrado Christopher Reeve, la cual sonará repetidamente durante nuestro periplo. Esto último puede hacerse algo cansino pero pienso que quien juegue va a estar tan concentrado en tratar de avanzar sin morir que seguramente poca o casi ninguna atención le acabará prestando a la música de fondo. Y para acabar esta breve exposición de los aspectos técnicos de este “Superman”, podemos decir que los gráficos son bastante buenos, con sprites de buen tamaño aunque algo parcos en su animación. El juego, no obstante, va muy fluido a pesar de que en ciertos momentos la pantalla pueda llenarse de obstáculos de diversa índole.

El “Superman” de Taito es, en definitiva, un buen arcade y uno de los mejores juegos del personaje, si bien es cierto que tampoco hay mucho donde elegir. Es también entretenido a pesar de su enorme dificultad, y merece la pena acercarse a él aunque sea de manera ocasional. No quiero sin embargo cerrar este artículo sin mencionar algo personal y es que, tal vez de una manera indirecta porque siendo sincero no recuerdo si influyó o no en esto, el caso es que a mediados de los 90 del pasado siglo, cuando en mi círculo de amistad más cercano el Amstrad CPC daba ya sus últimos coletazos, dos amigos y yo nos pusimos manos a la obra y en poco tiempo creamos nuestro propio juego de Superman, del cual si queréis os hablaré más y mejor otro día para no alargar demasiado el post.

Si no conocíais el arcade que os acabo de mostrar, espero que este breve arcercamiento os haya llamado la atención lo suficiente para que decidáis darle una oportunidad y poder así comprobar que, a pesar de la fama actual que algunos juegos posteriores han creado en torno a la figura de Superman y su presencia en este mundillo, no todo lo que se ha hecho de él es tan malo como lo pintan…

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