De ser algo aislado a lo más habitual

Cualquier usuario que lleve en el mundillo al menos una década sabe que lo ocurrido con la saga de juegos “DriveClub” ya no es algo tan inusual como habría sido tiempo atrás. Y lo que es peor, que poco a poco será lo “normal” si se dan las circunstancias para ello. Estamos en un periodo de cambios en la forma de consumo de los videojuegos, y dichos cambios afectarán a la llamada “vida útil” de los mismos, nos guste o no…

¿Cómo es posible que unos juegos cuya entrega más vieja apenas tiene cinco años se vean en el futuro capados, además del hecho de dejar de estar disponibles en su versión digital mucho tiempo antes? No es por supuesto el primer caso, ni será el último, pero no por ello es menos llamativo y nos pone en la antesala de lo que nos aguarda en el futuro, cuando todo sea digital y buena parte del mercado pase por los servicios de “streaming” que, con la llegada de Google y su “Stadia”, acelerarán los de sus más directos competidores, que obviamente no van a permanecer quietos dejando que se hagan los amos del mundo…

Lo digital tiene sus ventajas, como por ejemplo la de pagar por el producto y tener la posibilidad de poderlo descargar de nuevo si es necesario sin tener que volver a gastar dinero. O también el ahorro de espacio físico que supone el no tener que acumular cajas en una estantería o en otro sitio y, ya que la conciencia ecológica está más despierta que nunca, el no uso de materias físicas en las que conservar los juegos hace que nuestra afición sea más limpia y respetuosa con el medio ambiente. Sin embargo, poco se habla de la otra cara de la moneda a pesar de que veamos casos como este o, también, lo que sucede por ejemplo con el Xbox Game Pass, donde cada mes entran nuevos juegos pero se retiran otros sin preocuparse de quienes los estén disfrutando, aunque sean solo unos pocos.

Eso va a ser el mayor escollo que los jugadores vamos a tener que afrontar si queremos, por supuesto, seguir la senda de la novedad. Por lo tanto nos vamos a tener que hacer a la idea de que, cualquier buen día, ese juego que parece que solo nos gusta a nosotros o que tuvo éxito en su momento pero ya no lo quiere nadie porque se ha quedado “anticuado” puede, de repente, desaparecer para siempre y ya jamás, a diferencia de lo que sucede con aquello que guardamos en formato físico, podremos volver a utilizarlo. Es lo que nos esperará si abrazamos el juego en la Nube y cuanto antes seamos conscientes de ello, mejor…

Y no penséis que es algo que está muy lejos porque hay un elemento cuya presencia sin duda acelerará todavía más las cosas y que es algo que, por alguna razón, muchas personas omiten cuando hablan de este tema. Me refiero a la tecnología “5G”, la cual está cada día más próxima, promete revolucionar las conexiones a la red y por lo poco que he podido leer sobre ello tiene mucho potencial. De aquí a un tiempo, tal vez dos o tres años, esta tecnología podría eliminar muchos de los problemas que hoy se le achacan al juego en “streaming” y entonces los más veteranos puede que no pero las generaciones más jóvenes, que son al fin y al cabo de las que se nutrirán las compañías de ahí en adelante, es muy posible que lo acepten y que, poco a poco, se acabe convirtiendo en la forma habitual de consumo, desterrando la necesidad de comprar y haciendo que lo que hoy todavía disfrutamos acabe sumido en el olvido o destinado a ser una curiosidad para museos y exposiciones de lo “retro” del futuro.

Lo he dicho en alguna ocasión: yo soy hijo de mi tiempo. Ello quiere decir que me gusta conservar lo que me compro al menos mientras así lo quiera. Por supuesto no estoy en contra de lo digital siempre y cuando pueda llevar a cabo las mismas acciones pero la Nube, aun con sus cosas buenas (que las tiene) es otro cantar y, al menos hoy por hoy, no me veo haciendo uso de uno o más de estos servicios. Pero una cosa está clara y es que no voy a dejar de jugar a videojuegos solo porque la forma de hacerlo cambie. Siempre habrá alternativas, como la de disfrutar de todo lo que ya existe y que, por diversos motivos, todavía no he probado, por lo que en lo personal no me preocupa lo que pase pero si quiero, cada vez que sale el tema, dejar claro que hay que saber bien el terreno que se pisa para que luego no vengan las lamentaciones y si, como pienso, el “streaming” se acaba imponiendo al modo tradicional será solo porque la gente así lo ha querido. Allá luego con las consecuencias…

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