Juegos de PC, libertad perdida

Lo he comentado muchas veces. La última en el reciente vídeo de gameplay que le dediqué al primer nivel del “Trespasser” que podéis ver, si todavía no lo habéis hecho, pinchando aquí. No soy jugador de PC o, debería decir mejor, de juegos de PC porque jugar sí juego pero solo con emuladores y alguna propuesta sencilla además de los clásicos que incorpora el propio sistema operativo. Pero esto no fue siempre así…

Aunque ya había jugado antes, en tiempos del MS-Dos, mi época “pecera” de verdad se puede situar en la segunda mitad de los años 90 del pasado siglo, con la expansión de los sistemas “Windows” 95 y 98. Eran los tiempos de las, por entonces, tarjetas aceleradoras de gráficos, la famosas “Voodoo” de 3DFX, y de la serie “Sound Blaster” de Creative en lo que al sonido se refiere. Tanto unas como otras dominaban el panorama del hardware de PC, pero la quiebra de 3DFX y su posterior absorción por parte de NVidia cambiaría todo para siempre, aunque esa es otra historia que no tiene que ver con el post de hoy.

El otro día ya lo hablaba con un amigo y cuando volví a instalar el “Trespasser” para hacer los vídeos de gameplay me volví a dar cuenta de ello. Hace tiempo uno era libre de ir a una tienda y adquirir en ella el juego que le interesara para, posteriormente, instalarlo en su máquina y jugar. Ahora, sin embargo, son los servicios como Steam quienes dominan el mercado, y me pregunto cómo hemos podido pasar de un extremo al otro tan rápido y sin apenas habernos dado cuenta de ello.

He de decirlo: no me gusta la jungla en la que se ha convertido el mundillo de PC actual, con multitud de posibles configuraciones de hardware y, sobre todo, con el requerimiento de tener que estar suscrito a una o varias plataformas lanzadoras de juegos. Una de las posibles razones de esto último quizá esté en la búsqueda de la erradicación de la piratería, mal que ha sufrido el mundo del PC a lo largo de casi toda su historia. Los juegos requieren ahora de una clave para funcionar, y esta se registra en los servidores de cada servicio, lo que en principio impediría el uso de códigos fraudulentos. Por otro lado, ha existido (y existe aún, creo) un mercado alternativo de claves que han permitido acceder a los juegos a un precio menor. Aquí no sé si deberíamos hablar o no de piratería, ya que desconozco cómo funciona, por lo que no me posicionaré al respecto…

Ahora cada servicio cuenta con numerosos atractivos para mantener a sus usuarios activos dentro de la plataforma, los logros/trofeos y demás parafernalia, que hacen que estar dentro de una vaya más lejos del simple hecho de jugar. Quizá sea esto lo que haya hecho que la gente se olvide de cómo fueron las cosas tiempo atrás pero es que, cuando nació, Steam no era ni mucho menos lo que es hoy. Pero la idea cuajó y hoy son varias compañías las que distribuyen sus juegos en su propio servicio como por ejemplo EA con Origin y Ubisoft con UPlay. Esto ha terminado por convertir, en mi opinión, lo que era un sistema abierto y sin restricciones en un coto cerrado en el que hacer uso, en este caso de un juego, requiere ya que se pase por la distribuidora de turno.

Y con tantos actores en escena, es normal que surjan problemas. Buena muestra de ello es lo que está ocasionando Epic, la última en llegar, que con mejores condiciones para los desarrolladores y a base de talonario se ha ido haciendo con numerosas exclusivas. Esto jamás habría sucedido si el mercado de PC se hubiera mantenido tal y cómo estaba antes de la aparición de estas plataformas digitales. Es por eso que hablo de libertad perdida en este post, esa que teníamos los usuarios de comprar donde nos diera la gana y luego poder jugar sin tener que rendir cuentas a nadie ni registrarnos en ninguna parte. Y lo peor de todo es que, poco a poco, todo esto está llegando a las consolas. Si esto sigue así, pronto ya no habrá escapatoria…

Las cosas siempre pueden ser más sencillas, pero nos empeñamos en complicarlas. A muchos puede que les parezca que ahora todo es mejor que antes y si bien es cierto que las posibilidades han crecido, el precio que se está pagando por ello es, pienso, demasiado alto. El usuario de videojuegos, sobre todo en PC, ha terminado convertido en un esclavo del sistema, ese que le dice que si quieres jugar a algo que debería, a priori, estar disponible para todos los poseedores de una máquina apta para ello, lo tendrás que hacer pasando antes por su negocio. En la distribución está la clave y eso lo supo ver muy bien este señor que se llama Gabe Newell, el cuál se ha forrado a costa de millones de personas y que, por mucho que los fans lo pidan, no está dispuesto a dejarse una sola neurona en hacer “Half-Life 3” ni ningún otro juego porque ya no lo necesita.

Nos toca apechugar con los monstruos que hemos creado porque sí, es así. Ni Steam ni Origin ni ningún otro servicio de distribución digital serían lo que son hoy sin el apoyo de sus “clientes”. Para bien y para mal, este es el mercado que hemos construido aunque no debería de hablar en plural porque yo jamás tuve la menor intención de que esto sucediera y tampoco les he dado un solo euro. Sin embargo, como usuario, he terminado viéndome afectado porque ahora, como ya he comentado, si quiero jugar a algo actual en el ordenador, no tengo más remedio que hacerlo a través de una de estas plataformas. No sé si muchos estaréis contentos de haber perdido vuestra libertad, pero yo no lo estoy y por eso el PC para jugar es ya, para mí, pura historia…

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