Mi relación con Sonic The Hedgehog

Pasa con muchas cosas en la vida, por lo que los videojuegos no son una excepción a este respecto. Me estoy refiriendo a cómo el paso del tiempo y el devenir de las cosas afecta a la percepción que tenemos de las mismas y a lo que sentimos por ellas. Por eso, al igual que puede haber algo que al principio no nos gustase pero luego sí también es posible lo opuesto, y esto último es precisamente lo que a mí me ha sucedido con ese personaje que es Sonic The Hedgehog…

Conocí a la mascota de Sega como muchos de vosotros, con su primera entrega en Mega Drive. Y sería falso hablar de una mala experiencia cuando fue un juego que completé en numerosas ocasiones, más de una con todas las esmeraldas. Pero lo cierto es que también ese primer juego fue todo mi bagaje en la plataforma de 16 bits de la compañía japonesa en lo que se refiere a todos los que tuvieron a Sonic como protagonista. Años más tarde, gracias a la emulación, he probado esos títulos que no jugué en su momento, pero ninguno me ha llegado nunca a enganchar como lo hizo el original.

Dado que no tuve la Master System hasta mucho después y solo como pieza de colección, y que en la Saturn de Sega la presencia de Sonic fue poco más que testimonial con un solo juego original, el “Sonic R” o una versión del 3D que vio la luz también en Mega Drive, no fue hasta la llegada de la Dreamcast y el fenomenal “Sonic Adventure” que pude volver a disfrutar con el erizo azul y sus amigos. Sois muchos los que os decantáis más por la segunda parte pero yo me quedo con la primera por su historia, y muy especialmente por esos momentos en los que viajamos de alguna forma al pasado y conocemos a un personaje único, la joven Tikal…

Ese fue el último juego de Sonic que jugué y disfruté en toda su plenitud, puesto que los que vieron la luz posteriormente pasarían sin pena ni gloria en la mayoría de los casos. Títulos como “Sonic Heroes” o “Sonic Riders” no despertaron en mí el más mínimo interés ni entonces ni ahora. Sí llegué a comprar de segunda mano otros como “Generations” o “Unleashed” pero ninguno lo avancé mucho y me volví a deshacer de ellos. Tan solo el último, el muy criticado (como casi todos los actuales) “Sonic Forces”, me entretuvo lo suficiente como para terminarlo y, además, exprimirlo bien. Por desgracia, el hecho de que no fuera posible volver a jugar el modo historia sin tener que “cargarse” la partida anterior, con todo lo que ello conlleva, hizo finalmente que este juego siguiera el mismo camino que los demás.

Seguro que, si habéis leído hasta aquí, muchos estaréis pensando que no he nombrado el que ha sido el juego más aclamado por crítica y usuarios desde los tiempos de Mega Drive: “Sonic Mania”, que nació con la idea de devolver a la mascota de Sega a la que se considera su mejor versión, la de los juegos en scroll lateral en 2D con múltiples caminos que se entrelazan e ingeniosas fases de bonus inspiradas en las de los clásicos de antaño. Pues bien, yo también llegué a pensar que, dado que el Sonic actual no me llamaba, podría hacerlo el antiguo…

Iluso de mí. Compré el juego en formato digital al poco de salir, comencé a jugar con ganas pero pronto la emoción de los primeros compases se tornaría en un total y absoluto aburrimiento. Y no era el juego, no, era yo. Ahí fue cuando comprendí que mi idilio con Sonic había llegado a su final, que no había nada que hacer, que era muy difícil (por no decir imposible) que pudiera volver a disfrutar de sus aventuras y lo cierto es que, a día de hoy, los únicos buenos recuerdos que guardo son los del original de Mega Drive y del primer “Adventure”, a pesar de que ya no los tenga en mi colección.

La verdad es que es duro, para alguien que siempre se ha declarado seguidor de Sega, tener que decir que no le gusta el que ha sido y es en cierto modo todavía su personaje estrella, aquel al que se le sigue dedicando tiempo y esfuerzo para mantenerlo vivo tanto para quienes lo conocieron en su época como para los que van llegando ahora al mundillo. Pero ni Sonic ni yo somos ya los mismos. El vínculo que una vez nos unió se ha roto y no hay visos de que pueda volver a crearse en el futuro…

Como dice la letra de una famosa canción, “… Cómo hemos cambiado, y qué lejos ha quedado aquella amistad…”.

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3 comentarios

  1. Otro defensor de Sonic Forces, el cual también terminé y me entretuvo mucho. Incluso me parece un buen Sonic, fíjate lo que te digo. De los mejores que han salido últimamente.

    1. Es que, como sucede más a menudo de lo que nos imaginamos, no es ni de lejos lo que de él se dijo tanto por parte de algunos “expertos” de los medios como de esos otros “expertos” sabios de la comunidad de usuarios. El juego es bueno aunque a mí me fastidió mucho eso de no poder rejugar la historia, limitada una vez terminada a los vídeos desbloqueados y a hacer las fases sueltas para mejorar tiempos o recoger los items que nos habíamos dejado previamente. De no ser por eso tal vez todavía lo tendría yo en mi poder…

      Gracias una vez más, Tiex, por pasarte y comentar. Saludos.

  2. Seremos raros pero a mi me encanta Sonic Forces. Llevo mucho enganchón. Mi idilio con Sonic continua porque recientemente adquiri Sonic Mania y me volvio loco. Pero la gente y los gustos cambian. A mi me ha pasado con otros juegos, pelis o series. Buen artículo y sin faltar a este gran personaje. Saludos

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