Sobrepasado por las posibilidades

Todos los días echo un vistazo a las noticias que ofrecen los diversos medios de información de este nuestro mundillo de los videojuegos. También sigo, en redes sociales, aquello que me interesa y, por supuesto, escribo sobre ello. Pero hay tanto para ver, para jugar, para comentar, que de vez en cuando no puedo evitar sentirme sobrepasado ante semejante cantidad de juegos y cosas relacionadas con los mismos.

El fútbol ya no es lo que era…

El fútbol es algo que, a día de hoy, me produce sentimientos encontrados. Por un lado como deporte me gusta, a pesar de que hace años que no lo practico. Pero me desagrada enormemente su vertiente más mediática. De hecho, hace también mucho tiempo que dejé de seguir las retransmisiones de los partidos tanto en radio como en televisión, y no me apetece volver a retomarlas. En lo que se refiere a los videojuegos, esto obviamente ha influido en mi motivación para ponerme a jugar con determinados títulos pero ello no significa que no haya ninguno que, al menos, me llame un poco la atención. Sin embargo, ha cambiado todo tanto que lo cierto es que, a día de hoy, casi ninguna de las propuestas actuales me atrae…

En busca del manual perdido

Si hay algo que nos gusta en especial a muchos de los que amamos lo “retro” es el poder tener los juegos “completos”, es decir, con su caja y su manual. Cierto es que no se juega con ninguno de estos elementos, que se hace con el cartucho o disco de turno pero no lo es menos que tanto la caja y su carátula como el manual de instrucciones son parte de ese trabajo que la compañía realizó en su momento para nosotros y que embellece y dota de un gran valor al conjunto, pues no es lo mismo guardar solo el soporte que contiene el juego que atesorar el producto en su totalidad y de ahí en especial aquellos casos no solo de los juegos sino de las máquinas también, en los que el viejo envoltorio de cartón se llega a cotizar tanto o más que lo que guardaba dentro. A menudo mucho, demasiado más, pero eso es otro tema que trataré en el futuro…

Si se hiciera lo mismo con otras cosas…

Sé que me voy a meter en camisa de once varas (o más) por decir esto. Es posible que me lluevan las críticas o peor aún incluso, que se ignore todo lo que de ahora en adelante comparta de este blog mío pero no puedo permanecer callado ante lo que está sucediendo en relación a la polémica que ha suscitado la no inclusión del español en las remasterizaciones de los dos “Shenmue” que verán la luz, si no hay ningún contratiempo y la información que han dado en algunos sitios es correcta, a finales del mes de septiembre de este año…

Las licencias, siempre las malditas licencias…

Supe de esta noticia hace unos días cuando, sin todavía salir de mi asombro, me enteré por la prensa habitual de que Rockstar eliminará de “Grand Theft Auto IV” una buena parte de las canciones a causa de la caducidad de las licencias de uso de las mismas en el juego, y a pesar de que esta saga no es santo de mi devoción no puedo sentirme sino decepcionado, molesto e incluso indignado por un hecho que no ha ocurrido ni por primera ni por última vez porque, a pesar de gestionarse de una manera absurda, la presencia de licencias de todo tipo es para casi todos los usuarios absolutamente necesaria en una gran parte de los juegos actuales.

El hipotético futuro del juego cruzado

Vamos hacia una civilización global, con todo lo que ello conlleva. En lo referente a este mundillo de los videojuegos, el fin que se persigue no es otro que conseguir que todos los jugadores puedan jugar a todos los juegos en cualquier sistema, lugar y que, por supuesto, lo puedan hacer entre ellos. Internet lo ha permitido hasta ahora pero limitando las partidas a cada sistema. Ahora esa frontera está comenzando a ser superada gracias a la reciente posibilidad de hacer uso del juego cruzado entre las diversas plataformas.

Influencia, imaginación e inmersión

Videojuegos, un ocio que llegó a nosotros a principios de los años 70 y que, poco a poco, fue ganando adeptos hasta convertirse, para bien y para mal, en lo que es hoy. Creados con el noble fin de entretener, han evolucionado para brindarnos, en numerosos casos, experiencias e historias dignas de la mejor película o novela del momento. Influyentes, imaginativos e inmersivos, son capaces de ofrecer mucho más que mera diversión, dependiendo del juego en cuestión y de la persona que a él se ponga a jugar.

“Póngame cuarto y mitad, por favor”

Desengañémonos. Los videojuegos “completos” de inicio tienen los días contados. No hay más que echar un vistazo a los diversos medios para darse cuenta de que, por lo menos a nivel de compañías medianas o grandes, la tendencia de lanzar juegos que recibirán posteriormente diversos contenidos adicionales sigue en alza y no va a cambiar ya porque todos hemos aceptado que es cómo tiene que ser aunque algunos ahora, al darnos cuenta de lo que ello supone entre otras cosas en términos de preservación, critiquemos demasiado tarde esta actual forma de hacer negocio que ha venido para quedarse.

Espíritu arcade, ¿perdido?

Qué buenos tiempos fueron los 80 y los 90, principalmente el periodo comprendido entre la segunda mitad de la primera década y la primera de la segunda. Pudimos en esos años disfrutar de una enorme cantidad de grandes juegos, muchos de los cuales se han convertido en clásicos atemporales que a día de hoy siguen siendo tremendamente divertidos y es precisamente eso, la diversión directa, lo que más echo de menos en las producciones actuales. No obstante pienso que, además de esto, algo más se ha perdido por el camino…

Cuando (casi) nadie sabía a qué jugábamos…

El tiempo vuela, dicen, y lo cierto es que así es, pues no hace tantos años aún seguíamos utilizando las consolas y el ordenador de la misma manera en que se hacía en aquella gloriosa época de finales de los 80 y principios de los 90, un periodo en el que nadie imaginaba siquiera la existencia de Internet y los jóvenes de entonces nos reuníamos en la calle o en casa para compartir esta que sigue siendo nuestra gran afición. Pero un día nos invadieron las nuevas tecnologías y todo cambió y, si bien una gran cantidad de personas han abrazado con alegría estos cambios, poco o nada se habla del precio que todos estamos pagando por ello. Creo que es hora de dedicar un artículo a esta faceta del “lado oscuro” de nuestra afiliación a los modernos servicios online…