Cuando (casi) nadie sabía a qué jugábamos…

El tiempo vuela, dicen, y lo cierto es que así es, pues no hace tantos años aún seguíamos utilizando las consolas y el ordenador de la misma manera en que se hacía en aquella gloriosa época de finales de los 80 y principios de los 90, un periodo en el que nadie imaginaba siquiera la existencia de Internet y los jóvenes de entonces nos reuníamos en la calle o en casa para compartir esta que sigue siendo nuestra gran afición. Pero un día nos invadieron las nuevas tecnologías y todo cambió y, si bien una gran cantidad de personas han abrazado con alegría estos cambios, poco o nada se habla del precio que todos estamos pagando por ello. Creo que es hora de dedicar un artículo a esta faceta del “lado oscuro” de nuestra afiliación a los modernos servicios online…

¿Preservación física o digital?

A todos nosotros, en mayor o menor medida, nos interesa dejar algo para quienes nos han de suceder en el ciclo de la vida. En cuánto respecta a los que escribimos sobre cualquier tema, es evidente que lo que buscamos es dejar testimonio escrito de nuestras experiencias, opiniones y conocimientos pero también, pienso yo, se persigue preservar en lo posible todo aquello sobre lo que hablamos, en este caso los videojuegos, y queremos (o yo al menos lo quiero así) que se haga en su forma original para que, dentro de unas décadas, cuando nada de esto exista, las gentes puedan ver y conocer lo que un día muchos tuvimos la suerte de poder disfrutar.

Devoradores y cautivados

Es curioso cómo a veces lo más baladí puede revelar algo mucho más profundo e importante para quién disfruta, en este caso, de los videojuegos. Una encuesta creada por mí en un grupo de Facebook en el que nos reunimos varios autores de blogs sobre este tema me ha confirmado en parte algo que llevo pensando mucho tiempo: que son muchos los jugadores que prefieren jugar una gran cantidad de juegos aunque ello implique no volver a tocarlos o no profundizar del todo en ellos, según sea el caso…

Nuevo diseño, peor resultado

“Mal… ¡Mal! ¿Por qué lo tocas, si estaba bien?”. Esta frase de un conocido sketch del programa de humor “Muchachada Nuí” viene que ni pintada para comentar un tema muy criticado por la comunidad, y del cuál quiero hacer mi propia aportación: la evolución de los diseños de personajes de videojuegos y, en concreto, cómo en algunos casos el resultado queda muy por debajo del original. Todo lo que voy a decir, por supuesto, es totalmente subjetivo y mi opinión no ha necesariamente de coincidir con la vuestra…

“Mami, soy el primero”

Los que llevamos muchos años moviéndonos por foros y páginas en las que los usuarios pueden dejar sus comentarios, nos hemos topado en repetidas ocasiones con esta frase (o una muy similar) como inicio de los mismos. Es una costumbre, hábito o moda que por fortuna ha ido cayendo en el olvido porque tal vez hace un tiempo sí que podía hacer gracia a algunas personas pero no tardaría en perder esa chispa. Sin embargo, algo tan tonto como escribir un texto para decir al mundo que has comentado antes que nadie revela algo mucho más profundo, intrínseco a la naturaleza del ser humano, y que ha sabido ser explotado por las compañías de videojuegos…

De versiones y “ports”

El tema de hoy no va de si un juego es mejor o peor. No, el tema de hoy versa (nunca mejor dicho) sobre una práctica, cada vez menos habitual y todavía peor valorada: las versiones de un juego, en particular a un sistema de menor potencia, cuya filosofía y percepción, además de su número, ha variado con el paso de los años, viéndose reducida enormemente en relación a tiempos pasados…

Gráficos sexualizados (o no)

Ay, la sexualización, ese concepto últimamente tan en boca de todos aquellos que sienten que la imagen que se da en este caso de determinados personajes de videojuegos es, como poco, ofensiva y denigrante. El último ejemplo de esto es un juego de lucha de la archiconocida compañía SNK, protagonizado únicamente por féminas de sus más grandes sagas. Pero claro, el problema no está en el juego en sí, el cuál no me es posible juzgar como tal puesto que no ha salido todavía al mercado, sino en algunos de los atuendos y complementos que podrán lucir las luchadoras y que, como os podéis imaginar, a menudo solo cubrirán lo justo.