Una pieza de museo

Como bien sabéis, mi primer sistema de ocio electrónico fue un Amstrad CPC 464 Plus!, una máquina que por desgracia ya no poseo pero que espero volver a tener algún día. Lo que sin embargo nunca imaginé que llegaría a adquirir es esto que podéis ver en la fotografía y que, caprichos del destino, acabó en mis manos tras pasar meses, tal vez años, en el interior de una vitrina de una pequeña tienda de segunda mano sin que en apariencia nadie, ni siquiera los propios dueños del negocio, le prestara atención ni supiera el valor real de lo que allí se guardaba.

Mis inicios como jugador de videojuegos

Siempre, en cualquier cosa, hay una primera vez. En lo referente a los videojuegos hubo un instante en nuestra vida en el que se produjo ese primer contacto que nos convertiría en lo que somos hoy, jugadores. No creo que una experiencia, que en según quienes puede calar muy hondo, se olvide fácilmente y estoy seguro de que todos vosotros aún recordáis ese momento como si hubiera sucedido ayer mismo.

Mucho más que una mera diversión

Ayer, 14 de febrero, fue el día de los enamorados. Quién más, quién menos, todos hemos estado enamorados alguna vez de otra persona pero también de un lugar, una historia, un recuerdo e incluso de un objeto. Las razones pueden ser muchas y muy variadas, e ir desde el “flechazo” a un intenso y profundo apego emocional que hace que sintamos que eso que nos cautiva forma parte real de nosotros. Los videojuegos también tienen este poder, y hoy quisiera hablaros de algunos casos personales a este respecto…

Jugando de memoria

Hubo un tiempo antes del hoy en este nuestro mundillo, uno en el que la cantidad de juegos a la que podíamos acceder era mucho menor, en parte porque no había tantos y en parte porque no era habitual poder disfrutar de ellos en casa. Lo normal era ir a un salón recreativo como el de la imagen y dejarse la paga en una o varias de las máquinas que allí había, tras lo cual regresábamos a casa sin dinero pero más o menos satisfechos con la experiencia…

Afición pendiente de un hilo

Este post no está escrito con ánimo de desprestigiar a un sistema o al propio mundo de los videojuegos pero lo que me ha sucedido esta tarde me ha hecho darme cuenta (aún más si cabe) de lo fino y delicado que es el lazo que todavía me une a él, y a pesar de que no voy a dejarlo de un día para otro no es menos cierto que, poco a poco, mi interés por las cosas nuevas no es ni de lejos el de antes y que va decayendo a medida que pasa el tiempo. Pero vayamos por partes…