Pooyan, o la invasión de “lobos feroces”

Resulta curioso cómo llegó a mí este juego tan simple y gracioso que es “Pooyan”, pues fue a su versión “game & watch” a la cual le acabaría echando, con el tiempo, un montón de horas y pilas de botón en busca de un record cada vez más alto. Lo cierto es que llegué a durar bastante en más de una ocasión, pero mejor será hablar del juego en su versión original para máquinas arcade, que ya conocí muchos años más tarde gracias a la emulación vía MAME aunque también lo podemos encontrar en múltiples sistemas domésticos de la época y posteriores…

Superman (recreativa)

Todo empezó con él. Superman fue el primer héroe de cómic con super poderes (de ahí el término “superhéroe”) y durante su vida ha pasado por todo tipo de aventuras llegando incluso a morir para, de alguna manera, renacer de nuevo en la forma de nuevos héroes. Pero bueno, de todo esto hay mucho escrito y yo tampoco soy un experto en la materia, por lo que me ceñiré a lo que conozco mejor, que son los videojuegos y, en concreto, el arcade protagonizado por este personaje que vio la luz en los salones recreativos allá por el año 1988 de la mano de la famosa Taito Corporation…

Cadillacs and Dinosaurs

En los años 90 Capcom no solo reinó en los salones recreativos durante largo tiempo en el género de la lucha con el gran “Street Fighter II”. También lo hizo en lo que en el argot se denomina “beat ’em up” pero que los veteranos siempre hemos conocido como juegos de “peleas callejeras” o ” yo contra el barrio”. Son muchos los juegos de la compañía japonesa que triunfaron por aquel entonces y por supuesto iré hablando de algunos de ellos en el blog pero hoy me quedaré con uno de mis favoritos. Veamos qué nos ofrecía este “Cadillacs and Dinosaurs”…

Sega Touring Car Championship (Saturn)

En la segunda mitad de la década de los 90 del pasado siglo XX, Sega dotó a los salones recreativos de algunas de las mejores propuestas de conducción arcade de la historia. Nombres como “Sega Rally” o “Daytona USA” perviven en el imaginario colectivo gracias a su calidad. Sin embargo otros son menos conocidos, en especial para el público más joven ya que, al contrario de los que acabo de nombrar, no recibieron nuevas entregas con el paso del tiempo. Uno de ellos fue este gran juego que hoy reseñaré para vosotros, eso sí, en su versión doméstica…

Virtua Fighter, el comienzo de una nueva era

Que la tecnología avanza a una velocidad de vértigo es algo que hoy todos tenemos asumido pero que no era algo fácil de pensar hace más de veinte años cuando, a principios de los años 90 del pasado siglo, se produjo una auténtica revolución en los salones recreativos a causa de la aparición del que estaba destinado a convertirse en el principal referente de los juegos de lucha: “Street Fighter II”. Su enorme éxito desató un carrera sin igual en la historia del videojuego y pronto el mercado se vio inundado por múltiples títulos de corte similar (en especial gracias a SNK), con ideas diferentes y originales pero que compartían una misma base. Parece increíble si lo vemos con la perspectiva que da el paso del tiempo pero, solo dos años después, el género se volvería a tambalear con la llegada del concepto de las tres dimensiones, que abría un nuevo abanico de posibilidades…

Sega Rally, de más a menos

Había una compañía que reinaba en la rama arcade del género de velocidad a mediados de los 90 en los salones recreativos. Primero con “Virtua Racing” y después con “Daytona USA”, los que frecuentábamos esos sitios nos dejamos no pocas monedas en cada una. Después vendrían otras como la segunda parte del ya mencionado “Daytona USA”, “Scud Race” o “Manx TT Superbike” pero yo quiero quedarme con un juego que, en algunos aspectos, está por encima del resto: el ya inmortal “Sega Rally Championship”, de cuya evolución voy a hablar en este artículo.

Barreras insuperables

“Puedes hacerlo”, “Sí yo lo conseguí, tú también lo harás”, “Con paciencia y constancia llegan los logros” y miles de mensajes de este estilo inundan la publicidad y las redes sociales, fomentando la idea de que no hay nada imposible si trabajas en ello con ahínco. Sin embargo, la dura realidad se impone cuando te das de bruces contra algo, por ejemplo un videojuego, en el que por mucho que lo juegues no avanzas porque tu destreza en el mismo no da para más…

The New Zealand Story (Arcade)

Cualquier jugador de los años 80 sin duda recordará a Taito Corporation, una compañía que, si bien sigue en activo como parte de Square Enix, ya por aquel entonces dejó tras de sí un impresionante legado de juegos repleto de joyas que siguen siendo, a día de hoy, clásicos atemporales como “Space Invaders”, “Arkanoid”, “Bubble Bobble”, “Rastan” o aquel al que voy a dedicar este post, el magnífico “The New Zealand Story”…

En cuestión de gustos, (casi) nada es para siempre

Os propongo un viaje al pasado para recordar cuándo y cómo empezamos en esto de los videojuegos. Ya fuera en un salón recreativo, con una consola, un ordenador o incluso una maquinita como las “game & watch”, ese momento quedará marcado en nuestra memoria. Pero desde entonces hasta el día de hoy son muchos los juegos jugados y algunos siempre nos gustarán más que los demás.

Esa emoción que siempre vuelve a aflorar

Sería estúpido pensar que, como en cualquier otro ámbito, todos los que jugamos a videojuegos lo hacemos solo por puro entretenimiento o consumo, si bien es cierto que es a esto último a lo que nos está empujando el modelo actual de la industria, un tema que ya he tratado en otras ocasiones y sobre el que no hace falta volver. Sí, los videojuegos están hechos con el fin de pasar un rato, bueno, varios más bien en los que no pensemos en otra cosa que en disfrutar de la propuesta que para nosotros crearon expertos en diversas disciplinas informáticas (programación, gráficos, sonido, etc) pero he aquí que la unión de todo ello consigue a veces no solo entretenernos sino emocionarnos incluso hasta el punto de llegar a derramar alguna lágrima. En este post voy a mencionar los ejemplos más representativos de esto a nivel personal. ¿Coincidiremos en alguno?