Sin poder de elección

Creo que acierto si digo que la reciente noticia acerca del parche para “Fallout 76”, ese que es mas grande incluso que el propio juego, no ha dejado indiferente a nadie. Podríamos hablar largo y tendido no solo de los parches de “día uno”, algo que ya hice yo en su momento en este mismo blog cuando se puso a la venta el “Kingdom Come Deliverance” recibiendo otro “cosido” de 23 Gb, casi el total del juego, pero no me interesa volver sobre ese aspecto que, como imagino, no es plato de buen gusto aunque se acepte como tantas otras cosas que se hacen en esta industria actual del videojuego.

Las licencias, siempre las malditas licencias…

Supe de esta noticia hace unos días cuando, sin todavía salir de mi asombro, me enteré por la prensa habitual de que Rockstar eliminará de “Grand Theft Auto IV” una buena parte de las canciones a causa de la caducidad de las licencias de uso de las mismas en el juego, y a pesar de que esta saga no es santo de mi devoción no puedo sentirme sino decepcionado, molesto e incluso indignado por un hecho que no ha ocurrido ni por primera ni por última vez porque, a pesar de gestionarse de una manera absurda, la presencia de licencias de todo tipo es para casi todos los usuarios absolutamente necesaria en una gran parte de los juegos actuales.

El hipotético futuro del juego cruzado

Vamos hacia una civilización global, con todo lo que ello conlleva. En lo referente a este mundillo de los videojuegos, el fin que se persigue no es otro que conseguir que todos los jugadores puedan jugar a todos los juegos en cualquier sistema, lugar y que, por supuesto, lo puedan hacer entre ellos. Internet lo ha permitido hasta ahora pero limitando las partidas a cada sistema. Ahora esa frontera está comenzando a ser superada gracias a la reciente posibilidad de hacer uso del juego cruzado entre las diversas plataformas.

Qué mueve a los E-Sports

Seré sincero. Si me preguntaran algo concreto sobre los E-Sports, sus equipos, ligas, torneos y/o juegos a los que se enfrentan lo más posible es que no sepa qué contestar. Este es un mundo al que soy casi por completo ajeno, ya que no juego online nunca pero lo poco que me llega me basta para hacerme reflexionar sobre el cómo y el porqué se ha llegado a generar toda una industria en torno a algo que no es más que una evolución de algo mucho más viejo, que todos los veteranos hemos hecho siempre y que ahora, gracias al uso de Internet, se ha convertido en un fenómeno global…

Cuando (casi) nadie sabía a qué jugábamos…

El tiempo vuela, dicen, y lo cierto es que así es, pues no hace tantos años aún seguíamos utilizando las consolas y el ordenador de la misma manera en que se hacía en aquella gloriosa época de finales de los 80 y principios de los 90, un periodo en el que nadie imaginaba siquiera la existencia de Internet y los jóvenes de entonces nos reuníamos en la calle o en casa para compartir esta que sigue siendo nuestra gran afición. Pero un día nos invadieron las nuevas tecnologías y todo cambió y, si bien una gran cantidad de personas han abrazado con alegría estos cambios, poco o nada se habla del precio que todos estamos pagando por ello. Creo que es hora de dedicar un artículo a esta faceta del “lado oscuro” de nuestra afiliación a los modernos servicios online…

Obsolescencia impuesta

Aunque lo fui durante un breve periodo de tiempo hace años, actualmente no soy jugador de PC. Ello implica no prestar mucha atención a las novedades del mundillo ni preocuparme tampoco por la potencia del hardware de mi ordenador, en lineas generales bastante escasa (es una máquina con más de 6 años). No obstante suelo dar mi opinión acerca de lo que conozco en tertulias de amigos y, cómo no, a través de los posts que escribo, opiniones a veces positivas y a veces negativas porque, como todo en esta vida, no hay nada perfecto al cien por cien. En esta ocasión toca hablar de un lado malo de los juegos multijugador masivos: su obsolescencia impuesta o, dicho de otra forma, el hecho de que sea habitual que, una vez que el juego no despierta interés en la comunidad, sea eliminado aunque ello signifique fastidiar a quienes sí desean seguir jugándolo…