Desde ahora, más fan que nunca de “Retroarcade”

No es la primera vez que escribo sobre la relación que tiene el gran comunicador Iker Jiménez con los videojuegos, la cual ha ido creciendo de cara al público en general y a sus seguidores en particular entre los que orgullosamente me cuento. Recuerdo que lo primero que escribí sobre Iker y su afición por este mundillo fue un post en el que me hacía eco de un obsequio realizado por su cuñado, persona que por cierto también ha alcanzado cierta fama gracias a algo que comentaré a continuación pero, volviendo a lo que os decía, dicho regalo era ni más ni menos que un mueble arcade con miles de juegos instalados en su interior. Aquí os lo dejo por si lo queréis leer…

The Town of Light (PlayStation 4)

“La locura no tiene cura y si la tiene poco le dura”, se dice. Es un tema recurrente en multitud de obras literarias y audiovisuales. Los videojuegos, como elemento cultural, no son ajenos a esta temática y no son pocos los ejemplos que, a lo largo del tiempo, han tratado de reflejar este aspecto desde diversos puntos de vista. Uno de los que mejor lo ha hecho ha sido el aclamado “Hellblade: Senua’s Sacrifice” al reflejar el tormento de una mente asediada por voces y visiones que son, en principio, producto de ella misma. Sin embargo, hoy quiero hablaros de otro juego que también toca el tema de la locura pero desde el prisma de su tratamiento o, mejor dicho, de cómo era este hace ya algunas décadas…