Cuando el arte de un juego le hace perder su razón de ser

¿Son los videojuegos un arte o deberían ser considerados como tal? Bueno, ese es un debate que sigue vigente pero que no es el objetivo a tratar en este artículo. Lo que quiero comentar es algo que, al menos a mi parecer, queda relegado a un segundo plano (o tercero incluso), sobre el cual la condición artística en lo visual o en su idea original prevalece sobre el que debería ser el concepto fundamental de todo videojuego: su rejugabilidad o, dicho de otra forma, la “vida útil” del mismo. Un término que gusta de ser utilizado por muchos de quienes escriben o hablan sobre este mundillo. Uno cuyo significado varía mucho dependiendo de la visión del que se pone a jugar y que me da pie a profundizar en el tema pero eso será en un próximo post.

Los cazafantasmas (Xbox 360/PlayStation 3)

No despiertan en mí el sentimiento que produce, por ejemplo, la saga “Shenmue” pero sí, me considero un fan de “Los cazafantasmas”. Eso sí, de los originales, no la abominación que hicieron recientemente. Ahora se ha conocido la noticia de que se pretende llevar a cabo la realización de una nueva entrega con los personajes que todos conocemos. Creo que no es el primer intento y, sinceramente, veo complicado que dicho proyecto vaya a materializarse. Además, tengo mis dudas sobre qué podría salir de ahí y casi prefiero que no lo haga…