Temáticas sin futuro

Una de las ventajas de llevar años en algo es que se es consciente de lo que ese algo puede cambiar con el tiempo. En el mundillo de los videojuegos se han producido enormes cambios en lo tecnológico y en los gustos de los usuarios que son, a fin de cuentas, los que demandan cierta clase de productos en detrimento de otras. Esto da pie a una, creo, interesante reflexión…

Nueva etapa del blog

Este mes de julio ha sido realmente extraño. Nuevamente he sentido que tocaba techo, que no podía dar más de lo que había dado. Hablo por supuesto de este blog mío que, en comparación a otros que he tenido, tan buenos resultados ha tenido. Mi cuerpo y mi mente me pedían parar, desconectar, alejarme de todo lo relacionado con él… y ello incluía a todo aquel con el que he tenido la fortuna de conversar y compartir conocimientos del mundillo, algo que ahora que me he vuelto a activar ya veremos si me es posible retomar con la misma facilidad, cosa que dudo mucho a pesar de que, al menos por mi parte, no haya motivos para no volver a tener ese contacto y esa confianza, ahora perdidas…

Esa emoción que siempre vuelve a aflorar

Sería estúpido pensar que, como en cualquier otro ámbito, todos los que jugamos a videojuegos lo hacemos solo por puro entretenimiento o consumo, si bien es cierto que es a esto último a lo que nos está empujando el modelo actual de la industria, un tema que ya he tratado en otras ocasiones y sobre el que no hace falta volver. Sí, los videojuegos están hechos con el fin de pasar un rato, bueno, varios más bien en los que no pensemos en otra cosa que en disfrutar de la propuesta que para nosotros crearon expertos en diversas disciplinas informáticas (programación, gráficos, sonido, etc) pero he aquí que la unión de todo ello consigue a veces no solo entretenernos sino emocionarnos incluso hasta el punto de llegar a derramar alguna lágrima. En este post voy a mencionar los ejemplos más representativos de esto a nivel personal. ¿Coincidiremos en alguno?