Barreras insuperables

“Puedes hacerlo”, “Sí yo lo conseguí, tú también lo harás”, “Con paciencia y constancia llegan los logros” y miles de mensajes de este estilo inundan la publicidad y las redes sociales, fomentando la idea de que no hay nada imposible si trabajas en ello con ahínco. Sin embargo, la dura realidad se impone cuando te das de bruces contra algo, por ejemplo un videojuego, en el que por mucho que lo juegues no avanzas porque tu destreza en el mismo no da para más…

Quizá, solo quizá, haya gente a la que se les dé bien todo tipo de juegos pero tanto en mi caso como me imagino que el de la mayoría de jugadores, lo habitual es que haya un género o títulos concretos que se nos atraviesan aunque insistamos una y otra vez. Hoy quiero hablaros de algunos con los que he vivido y sufrido esta experiencia, y es posible que en alguno coincida con vosotros. Si os apetece podéis luego, en los comentarios, contarme qué juegos son aquellos que se os dan realmente mal.

A lo largo de los años me he tropezado con varios juegos imposibles para mí, lo que no implica que lo sean para todo el mundo, pero no os hablaré de todos porque, entre otras cosas, tampoco los recuerdo. Creo que unos pocos ejemplos bastarán para hacer que este post sea interesante y no muy pesado, por lo que comenzaré hablando de algunas recreativas que no es que no lograra terminar, pues puede uno llegar lejos en el juego y no acabarlo nunca sino de casos en los que apenas duraba unos minutos como mucho…

“Final Fight”, el gran clásico de Capcom, es un perfecto ejemplo de esto. Es demasiado para mí, y no se puede decir que sea el propio género el que se me da mal porque en otros “beat’em up”, incluso de la misma compañía, duro bastante más pero, en este caso, su elevada dificultad es algo que me supera totalmente y por ello no he sido nunca capaz de pasar el segundo nivel sin verme obligado a echar más monedas.

Otro sería el de un arcade de naves no tan conocido pero muy entretenido a pesar de lo poco que he podido ver del mismo: “Gemini Wing”, de Tecmo. En este caso tampoco pasé nunca del segundo nivel aunque ciertamente, y como me ocurre con otros juegos, el hecho de durar poco no fue ni es obstáculo para su disfrute y por eso guardo un buen recuerdo de este título.

Y ya para finalizar con los arcades mencionaré un título que, pienso, hoy estaría muy mal visto por no poca gente, y los más veteranos sabrán enseguida por qué: “Gals Panic”, ese juego en el que el objetivo no es otro que el de desnudar a varias modelos japonesas haciendo visible su efigie mientras tratamos de esquivar a todos los “enemigos” que hay en pantalla, y todo ello dentro de un determinado margen de tiempo. Una tarea que incluso en la actualidad, cuando lo he jugado a través del emulador, me ha resultado sumamente difícil…

En consola no me he encontrado por fortuna con muchos casos de este tipo pero hay uno que recuerdo muy bien. La jugabilidad de “Space Channel 5”, un clásico del catálogo de Dreamcast que todo el mundo conoce, se basa en la repetición de secuencias concretas de movimientos que debemos reproducir con exactitud para seguir adelante pero, lo admito, yo nunca fui capaz siquiera de completar el primer nivel. Por alguna razón jamás pude seguir el ritmo que el juego marcaba y siempre acababa dejándolo a pesar de que su propuesta me gustaba. Ahora ya no lo tengo y no creo que me vuelva a hacer con él porque dudo mucho que las cosas hayan cambiado al respecto.

Hasta ahora he hablado de títulos concretos pero también hay un género que siempre, siempre, se me ha dado fatal, y es aquí donde entra en juego el ordenador puesto que hablo de un tipo de experiencia que nació en él aunque luego llegara a las consolas: la estrategia en tiempo real. ¿Quién no conoce “Age of Empires”, “Theme Park”, “Warcraft”, “Starcraft” o “Sim City”?

No he sido ni soy ni seré nunca capaz de jugar bien a estos juegos principalmente por una razón, y es la enorme cantidad de elementos a los que hay que prestar atención al mismo tiempo. Recuerdo que una vez, cuando el primer “Starcraft” era el rey de los “cyber” que, estando en uno, me dejaron unos de los primeros niveles y aunque me explicaron, por encima eso sí, lo que tenía que hacer, mis tropas fueron totalmente destruidas por el enemigo porque no sabía por dónde empezar.

También puedo contar algo respecto a “Los Sims”, juego que yo también enmarco dentro del género ya que también requiere de mucha estrategia para avanzar y es que, aunque aquí sí que he llegado a durar más, lo he hecho siempre con un solo personaje aunque el juego te permite crear familias de hasta ocho miembros pero siempre que he probado con dos o más, han acabado sucumbiendo porque me resulta imposible estar al tanto de todos ellos. No importa lo mucho que practique. Es algo que simplemente no se me da bien, no hay más.

Esta es mi realidad y seguro que la de muchos de vosotros. No obstante, y como se suele decir siempre, lo que de verdad importa respecto a los videojuegos es pasarlo bien jugando. Algo que se puede lograr incluso con esos títulos en los que somos tan sumamente torpes que nos pueden llegar a provocar una profunda frustración pero esta no será tan grande si aceptamos que ese juego en el que fracasamos de manera continua simplemente no es para nosotros. Y por fortuna tenemos mucho más donde elegir…

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2 comments

  1. En máquinas recreativas el género que se me da fatal es el de conducción. Particularmente cuando el juego era de motos… era raro que estuviera más de 5 segundos en el circuito 😀 jajaja. Es curioso este hecho porque luego en consola no me ocurría e incluso era bastante buena.

    El juego que jamás pude terminar fue Aladdin de la mega Drive. Sé el final porque había un truco para pasar pantallas, y lo utilicé para ver los créditos ^^u
    Y aunque soy una enamorada de los Final Fantasy, el XII me fue totalmente imposible cogerle la dinámica del juego y aunque lo he intentado a lo largo del tiempo, no consigo superar el cuarto de la historia.

    ¡Saludos!

    1. Las recreativas, en especial los arcades, es que ya de por sí tenían habitualmente la dificultad subida para que echáramos más monedas (no eran tontos, no). Había sin embargo casos en los que no era cosa del juego sino de uno mismo, como me pasó a mí con el clásico de Namco “Rolling Thunder”, que mientras dos amigos míos eran perfectamente capaces de darle la vuelta, yo jamás pasé del segundo nivel ni entonce ni ahora en el emulador.

      Muchas gracias por pasarte y compartir tus experiencias, Vanessa. Saludos.

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