La sociedad a través del píxel

Posiblemente este post apenas será leído y acabe pasando sin pena ni gloria por vuestras vidas pero es algo que lleva tiempo rondando mi mente y hoy por fin, con la agradable voz de Connie Dover de fondo, voy a dejar fluir esta idea que me está pidiendo a gritos ser expresada a través de este medio que es la palabra escrita. Voy a ponerme a ello antes de que desaparezca la inspiración…

Todos los que tenemos desde hace un tiempo relación con la tecnología en general y el mundillo de los videojuegos en particular sabemos perfectamente lo que es un píxel pero no está de más recordarlo. Un píxel, en términos de hardware, es uno de esos micropuntos que forman la pantalla a través de la cual podemos ver todo el contenido que esté reproduciendo un dispositivo electrónico pero si hablamos de software, en concreto de esos juegos que hacen uso de “sprites” al modo clásico, esto se refiere a cada uno de los puntos que forman dichos gráficos. Y ha sido viendo estos que me he ido dando cuenta de algo que os quiero contar a continuación.

Un personaje, un entorno o un objeto pueden estar dibujados con un indeterminado número de píxeles, y no hay ninguno más importante que otro dentro del conjunto porque es la unión de todos ellos lo que consigue encandilarnos. No existe individualidad en este universo ya que un píxel por sí solo no aporta nada si bien es cierto que, a nivel físico, sí que hace mucho daño a la vista cuando está “quemado”…

Resulta curioso ver que la sociedad funciona de modo parecido y que nosotros, las personas, ejercemos una labor idéntica a la de los píxeles pues tampoco podemos hacer nada por separado y es solo cuando trabajamos unidos que se pueden, con esfuerzo y tesón, alcanzar los objetivos que perseguimos. No es posible negar que a menudo sobresale un nombre o varios pero siempre hay más gente detrás, gente a la que no se ve pero que es tan importante como quienes se acaban llevando la gloria y la fama.

Recordad por tanto que al igual que como los gráficos de un juego, los cuales aunque destaquemos algo concreto siempre se disfrutan en su conjunto, es nuestro trabajo en común lo que construye el entorno en el que vivimos y que, de la misma forma que unos puntos no se pelean con otros, tampoco nosotros deberíamos hacerlo. Somos en esencia, píxeles y gente, la misma cosa: una ínfima parte de las muchas que forman un todo más grande, y ninguna puede ir en contra de las demás.

Como dije al principio, lo más probable es que esto que he escrito quede en nada, e incluso que más de uno piense si no habrá sido resultado de la ingesta de ciertas sustancias pero lo cierto es que solo es el producto de dos cosas que, por desgracia, hace mucho que dejaron de ser moneda de uso habitual: la observación y la reflexión. Tal vez no parezca una comparación acertada pero, en lo que a mí respecta, creo que es una buena forma de vernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea para así intentar aprender de la experiencia y ser mejores…

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