Los micropagos, una peligrosa adicción

Esto que me dispongo a contaros me recuerda a los típicos comentarios de muchos adolescentes que, cuando salen de fiesta y comienzan a beber, suelen decir aquello de “no pasa nada, yo controlo”. Pues bien, yo también pensé que lo hacía cuando, hace unos meses, comencé a jugar en serio a cierto juego para dispositivos móviles que, al final, si bien el juego en sí mismo no me ha dejado mal sabor de boca, sí lo ha hecho la forma en la que está todo montado para que acabes gastando un dineral si quieres no ya avanzar más rápido, sino avanzar sin más. El juego en cuestión es el “Sega Heroes”, del cual ya hice una reseña en su momento pero cuya política de contenidos, sin embargo, ahora me dispongo a criticar severamente por diversos motivos que explicaré a continuación.

Pongo este ejemplo porque es el que conozco pero hay muchos más, de eso estoy plenamente seguro ya que se trata de una forma de negocio que ha crecido enormemente durante los últimos años, dado que presenta un producto sumamente económico en principio pero que, con el paso del tiempo y si no se tiene buen control sobre ello, puede suponer una auténtica ruina para el usuario y aunque yo no he llegado a tanto, tampoco puedo decir que mis manos estén completamente limpias a este respecto…

Los precios, en el caso del juego de Sega, son claramente abusivos y no invitan precisamente a invertir dinero en ningún contenido. O eso pensaba yo hasta que me vi en la tesitura de conseguir una cantidad concreta de oro, diamantes o cualquier otro elemento potenciador para poder avanzar. Es entonces cuando me dije que por un pequeño gasto tampoco va a pasar nada. Además, de algo tiene que vivir la compañía creadora de un juego que he podido descargar gratis ¿no creéis?. Pero dicha situación vuelve a repetirse, y luego otra vez, y una más y es cuando, si es que puedes, echas el freno y dices “bueno, ya está bien, que esto es un goteo continuo”, y acabas dejándolo… o no.

Porque yo lo hice pero regresé, si bien esta vez jugué desde un emulador de Android para evitar tener que estar cargando continuamente la batería de mi móvil. Pero la comodidad del PC no me libraría de volver a pasar por lo mismo otra vez, y otra y otra. Lo reconozco, estaba enganchado al susodicho juego y aunque no he estado comprando de manera compulsiva, he gastado más de lo que hubiera querido. Esto me ha llevado a reflexionar de nuevo, esta vez desde la experiencia personal, sobre el tema de los micropagos en los juegos y su enorme capacidad de generar adicción en el usuario.

Siempre he sido consciente de ello. Critiqué duramente, y lo sigo haciendo, las “cajas de botín” que, por cierto, también existen en “Sega Heroes” porque son, por mucho que algunos lo nieguen, una auténtica lotería puesto que sí, te dicen qué es lo que te saldrá en ellas pero, salvo en casos concretos, asociado a un tanto por ciento de posibilidades de su obtención. De modo que, si eres afortunado, podrás disfrutar de una suculenta recompensa que te permitirá mejorar tus personajes un poquito más de lo que lo hará la mayoría en la misma situación. Y antes o después acabarás yendo a buscar uno de estos objetos de pago, pues lo que se puede obtener de forma gratuita poco ayuda, sobre todo cuando se tiene cierto nivel. En consecuencia, el juego se termina convirtiendo, como imagino que le sucederá a la inmensa mayoría de títulos que siguen el mismo patrón, en lo que llaman un “pay to win”. Dicho de otro modo, que si quieres llegar lejos tendrás inevitablemente que pasar por caja…

No me arrepiento sin embargo de haber pasado por esta experiencia porque aunque desde la distancia ya se podía ver el problema, vivirlo en la propia carne hace sin duda que se tome plena conciencia de lo que puede llegar a suponer en manos de una persona que a diferencia de mí, que he sabido y podido parar a tiempo (he desinstalado el juego y no pienso volver a ponérmelo), tal vez no tenga la suficiente fuerza de voluntad para escapar de este círculo vicioso y termine gastando una enorme cantidad de dinero que podría llegar a acarrear otras consecuencias todavía más terribles.

Vivimos en un sistema de libre mercado en el que cada empresa busca de manera continuada fórmulas que den la mayor cantidad de beneficios con el mínimo gasto, y los videojuegos de este tipo cumplen dicho objetivo a la perfección. ¿Es legal ofrecer este tipo de contenidos? Por desgracia sí, lo es, pero… ¿es ético? En absoluto, pero no parece importarles. Pues a mí, que he sufrido sus consecuencias aunque sea en un grado bajo, me importa y mucho, y por ello quiero dejar constancia una vez más de lo terrible que es esto de los micropagos. Da igual que creamos tener, como dije al principio, el control porque nos expondremos a perderlo en el mismo instante en el que efectuemos la primera compra.

Al igual que sucede con el tabaco, el alcohol, las drogas o, más recientemente, las apuestas online, todo esto genera adicción… y las compañías lo saben. De lo contrario, no habrían apostado como lo han hecho por este modelo de negocio que tan buenos resultados les está dando aunque sea a costa, en diferente medida dependiendo del caso, del bienestar físico, psicológico y social de aquel que termina enganchado a uno o varios juegos en apariencia inocentes pero que ocultan un lado oscuro que solo pueden ver quienes han logrado alejarse de él.

No os voy a decir en qué debéis o no gastar vuestro dinero pero dejadme aconsejaros que, antes de dar el paso con los micropagos, os lo penséis bien. Podría ocurrir que después fuera demasiado tarde para volver atrás…

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