El impacto de la nueva experiencia

Había olvidado lo que es sentir la emoción, quizá a fuerza de no vivirla durante tanto tiempo, que todo niño expresa cuando descubre algo nuevo. Pero estoy contento de que haya sucedido y quiero por ello compartir con vosotros mi más reciente vivencia relacionada con los videojuegos. Como expresé en el post anterior, nunca es tarde para aprender o descubrir cosas nuevas y yo, a pesar de que lo que voy a mencionar lleva tiempo entre nosotros, usarlo por vez primera en mi vida fue, sin ninguna duda, una grata experiencia.

Nunca es tarde

Hace tiempo que no menciono ninguna vivencia personal porque realmente no hay mucho que contar. Pero esto es algo que cambió hace unos días cuando decidí dar un paso que a muchos seguro que les parecerá extraño, absurdo incluso teniendo en cuenta el tiempo que algunos llevan con ello. Me estoy refiriendo al mundillo de los vídeos de gameplay actuales. Es decir, a hacer mi propia aportación con el material de que dispongo que aunque no es mucho ni lo más seguido, quien sabe, puede que a alguien le guste…

Los micropagos, una peligrosa adicción

Esto que me dispongo a contaros me recuerda a los típicos comentarios de muchos adolescentes que, cuando salen de fiesta y comienzan a beber, suelen decir aquello de “no pasa nada, yo controlo”. Pues bien, yo también pensé que lo hacía cuando, hace unos meses, comencé a jugar en serio a cierto juego para dispositivos móviles que, al final, si bien el juego en sí mismo no me ha dejado mal sabor de boca, sí lo ha hecho la forma en la que está todo montado para que acabes gastando un dineral si quieres no ya avanzar más rápido, sino avanzar sin más. El juego en cuestión es el “Sega Heroes”, del cual ya hice una reseña en su momento pero cuya política de contenidos, sin embargo, ahora me dispongo a criticar severamente por diversos motivos que explicaré a continuación.

Lo “retro”, de mal en peor

Hoy ha sido un día extraño. Llevaba bastante tiempo esperando que llegara el momento de visitar el que, por desgracia, ha sido el único evento “retro” de este año aquí en Alicante, puesto que no hemos tenido edición de “Retroconsolas” por motivos que he ido conociendo pero que no viene al caso explicar porque lo que me interesa no es solo deciros cómo he visto “RetroAlacant” sino comentaros además las reacciones propias y de algunos buenos amigos que han estado conmigo y que, a tenor de cómo he titulado el post, ya os podéis imaginar por donde irán.

Organizando la colección

Comentaba hace unos días en las redes sociales que si algo he aprendido es a no hacer cosas, en este caso artículos para el blog, estando bajo de ánimo. ¿Por qué? Pues porque lo normal es que la mente nos juegue una mala pasada y se acabe plasmando una serie de pensamientos e ideas que no son los que realmente tendríamos en una situación normal. Así que si leísteis un post que publiqué en el que hablaba de quedarme solo con lo justo en lo referente a mi colección de juegos y que, por cierto, ya no está disponible, que sepáis que lo que escribí no tiene nada que ver con la que es mi postura habitual sobre el tema. Dicho esto, entraré en materia…

Barreras insuperables

“Puedes hacerlo”, “Sí yo lo conseguí, tú también lo harás”, “Con paciencia y constancia llegan los logros” y miles de mensajes de este estilo inundan la publicidad y las redes sociales, fomentando la idea de que no hay nada imposible si trabajas en ello con ahínco. Sin embargo, la dura realidad se impone cuando te das de bruces contra algo, por ejemplo un videojuego, en el que por mucho que lo juegues no avanzas porque tu destreza en el mismo no da para más…

Obsesión “Syberiana”

Llevo un tiempo jugando solo con la PlayStation 4 aunque dispongo de material en otros sistemas pero, ahora mismo, no es algo con lo que me apetece ponerme. No obstante, como tampoco tengo muchos juegos, el tiempo lo paso rejugando y exprimiendo lo que poseo, y ello incluye la obtención de trofeos. Son varios los que he logrado completar en este sentido y el último de ellos, “Syberia 3”, ha dejado una honda huella a tenor de lo que estoy experimentando últimamente. Muchos lo llamarán obsesión y es posible que tengan razón, ya que no es algo normal lo que me está sucediendo con este juego, más si tenemos en cuenta que no es una novedad para mí porque ya lo había jugado y completado meses antes y creo recordar que por entonces no viví nada de esto que voy a contaros…

Esa emoción que siempre vuelve a aflorar

Sería estúpido pensar que, como en cualquier otro ámbito, todos los que jugamos a videojuegos lo hacemos solo por puro entretenimiento o consumo, si bien es cierto que es a esto último a lo que nos está empujando el modelo actual de la industria, un tema que ya he tratado en otras ocasiones y sobre el que no hace falta volver. Sí, los videojuegos están hechos con el fin de pasar un rato, bueno, varios más bien en los que no pensemos en otra cosa que en disfrutar de la propuesta que para nosotros crearon expertos en diversas disciplinas informáticas (programación, gráficos, sonido, etc) pero he aquí que la unión de todo ello consigue a veces no solo entretenernos sino emocionarnos incluso hasta el punto de llegar a derramar alguna lágrima. En este post voy a mencionar los ejemplos más representativos de esto a nivel personal. ¿Coincidiremos en alguno?