Saga “Panzer Dragoon”: Extras

“Panzer Dragoon” nos ha legado un maravilloso universo que mezcla como ningún otro una tecnología única con la más profunda ancestralidad. Eso es lo que para mí y tantos otros fans lo hace tan especial. Pero un universo como el suyo no podía quedarse solo en los juegos de los cuales he hablado hasta ahora, y por ello a día de hoy es posible encontrar multitud de referencias en otras producciones más modernas, además de discos con la banda sonora en diversos formatos y otra serie de productos. En este último artículo haré un breve recorrido por algunas de estas cosas…

Saga “Panzer Dragoon”: La última entrega

Uno nunca sabe cuándo le puede venir un altibajo que le haga abandonar todo lo que estaba haciendo. Eso me ocurrió a mí a finales del pasado año y estuve tres meses inactivo en lo que a mi labor como bloguero se refiere pero hace ya unos días que retomé mi actividad y estoy animado a continuarla. Es probable que, dado el tiempo que ha pasado, no os acordéis de que me embarqué en una serie de artículos en los que pretendía reseñar todos los juegos de una de mis sagas favoritas, “Panzer Dragoon”, serie que quedó inconclusa… hasta ahora.

Arx Fatalis (Xbox)

Nunca es tarde si la dicha es buena, dice el refrán. Y en este caso se ha cumplido a la perfección pues de este juego únicamente tenía conocimiento por medio de una demo que vino en uno de los discos promocionales de la Revista Oficial Xbox, la cual compraba asiduamente en aquellos ya lejanos primeros años de este siglo. Ya entonces produjo en mí algo más que una mera curiosidad pero no he podido disfrutar de este juego hasta hace bien poco, y creedme cuando os digo que ha sido una de las experiencias más gratas de los últimos tiempos, pues no me he sumergido tanto en un título de su género desde “The Elder Scrolls IV: Oblivion”…

Jugando de memoria

Hubo un tiempo antes del hoy en este nuestro mundillo, uno en el que la cantidad de juegos a la que podíamos acceder era mucho menor, en parte porque no había tantos y en parte porque no era habitual poder disfrutar de ellos en casa. Lo normal era ir a un salón recreativo como el de la imagen y dejarse la paga en una o varias de las máquinas que allí había, tras lo cual regresábamos a casa sin dinero pero más o menos satisfechos con la experiencia…